Etapa 1: Córdoba – Cerro Muriano

La primera de las etapas es una de las más cortas en cuanto a distancia, 18 km, pero comenzamos El Camino Más Dulce con una buena subida hacia la Sierra de Córdoba.
Partimos de la Iglesia del Apóstol Santiago y recorremos las calles cordobesas por los barrios de La Magdalena, San Lorenzo, Los Trinitarios y Fátima antes de salir de la ciudad cruzando el arroyo de los Pedroches por el puente romano hacia la Sierra.


En los primeros 9Km. hemos tenido la suerte de contar con un guía, Manuel Capote secretario de Córdoba Jacobea nos ha acompañado hasta la Ermita Virgen de Linares.


En la Ermita nos ha recibido Amalia, quien se encarga desde hace 31 años del cuidado del Santuario.

Isidro, presidente de La asociación Amigos del Camino de Córdoba nos ha recibido en la Ermita, y junto a Amalia nos han explicado los orígenes del santuario y algunas curiosidades.

La Ermita fue en sus orígenes un punto de vigilancia en la época musulmana, se encontraba en el camino entre Toledo y Córdoba, en 1236 toma esta fortaleza Carlos III e instala aquí su capilla Real.
Para visitar el santuario sólo hay que desviarse de EL Camino unos metros. La visita merece la pena, además allí podemos sellar nuestra credencial.

A pocos metros de la Ermita, ya de vuelta en nuestro Camino, descubrimos un pequeño puente romano, se encuentra algo tapado por los matorrales pero si nos fijamos bien, al otro lado del arroyo podemos verlo y acercarnos sin problema de acceso.

La etapa finaliza en Cerro Muriano, aquí no hay albergue, hemos elegido el “Bar X” para descansar, es un restaurante con hostal en la planta de arriba. La comida es casera y las habitaciones están muy bien.
Aquí mismo, Toñi, la cocinera nos va a enseñar la receta de uno de sus postres estrella.